lunes, 28 de enero de 2008

Miradas lúcidas





En El País de hoy aparece esta noticia:




Recuperadas 3.000 fotos inéditas de Robert Capa
El contenido de una maleta perdida en París con fotos de la Guerra Civil española comienza a salir a la luz
EFE / ELPAÍS.com - Madrid - 28/01/2008
Más de 3.000 fotografías inéditas de la Guerra Civil española realizadas por Robert Capa, uno de los pioneros del fotoperiodismo, han sido finalmente descubiertas tras pasar 68 años ocultas en México. Se trata de 127 rollos guardados en tres cajas que en 1940 llegaron a manos del general mexicano Francisco Javier Aguilar González, entonces diplomático en Francia.

Casi 70 años después de ser enviadas a México la cineasta Trisha Ziff localizó las cajas a través de los descendientes de Aguilar González, que luchó en la revolución mexicana a las órdenes de Pancho Villa, antes de ser diplomático en el Extremo Oriente y Francia.
Capa las había dejado en París cuando huyó a EE UU, en 1939. El fotógrafo creyó que los negativos (que hoy constituyen lo que se ha venido en llamar la maleta mexicana) había sido destruidos tras la invasión nazi. Capa murió trabajando en Vietnam, en 1954, creyendo todavía que esas miles de fotografías habían desaparecido para siempre.
De París, la maleta viajó a Marsella y de allí a Ciudad de México. El mes pasado llegaron finalmente al Centro Internacional de Fotografía de Midtown Manhattan, que fundó el hermano de Robert Capa, Cornell. La propiedad de los negativos ya ha vuelto a la familia Capa, tras años de negociaciones con los herederos del general Aguilar, cuenta The New York Times.
Las imágenes, algunas de ellas tomadas por Gerda Taro, compañera de Capa, así como por David Seymour, muestran combates y escenas cotidianas durante los años de la Guerra Civil en España.




Más información sobre este fotógrafo que nos proporcionó una mirada próxima a la historia del mundo de los años 30, 40 y 50 del siglo XX la encontrarás en:




Capa es uno de los fotógrafos más importantes de la historia. No sólo por su tarea con la cámara, también por haber sido el fundador, con otros, de la mítica agencia Magnum. Sus fotos de la Guera Civil española y de la IIª Guerra Mndial son documentos excepcionales. Si no los conoces deberías mirarlos, es decir, fijarte bien en esas fotos, no pasarlas si más, dejar que ellas te cuenten sus historias.



viernes, 25 de enero de 2008

Dirigido a padres, madres (aunque no sólo)

Lo malo es cuando nos rendimos al así son las cosas porque así han venido siendo. Y lo peor es que esta actitud es más frecuente de lo que pensamos. Justificamos cualquier cosa en función del así ha sido desde siempre.


¿A qué viene esto? Muy sencillo. Parece que damos por sentado, y cada vez con mayor contundencia, que el fin de la escuela tiene que ver con una especie de carrera (cultura del esfuerzo la llaman) de obstáculos (llamados cursos) que el alumnado tiene que superar para, al final, llegar a... una titulación. Lo diré de manera más simple: ya nadie duda de que aprender y aprobar es lo mismo y, por ello, lo que se les pide a los alumnos y a las alumnas es que aprueben. Los que no, que repitan, los que sí, que pasen de curso, a la casilla siguiente en una especie de gran juego de la oca tiro tiro porque me toca.


Las familias, pero no sólo ellas, suelen preguntarle a sus hijos cosas como: ¿qué nota has sacado en el examen?, ¿cuántas te han caído?, ¿pasas de curso o repites? Muy pocos, seamos realistas-optimistas, son los que, cada día, al llegar el chico o la chica del instituto, le preguntan ¿qué has aprendido?. Me dirás que no importa hacer esta pregunta o las otras, pues si el alumno responde que ha aprobado, que ha sacado 5 o más de 5, que pasa de curso..., es que algo, bastante o mucho ha aprendido.


Aprobar y aprender no son ni de lejos sinónimos, y lo sabemos porque nosotros mismos, como ex-alumnos que somos, lo hemos vivido. ¿Sabemos todo aquello que aprobamos cuando íbamos a la escuela? No, claro, hemos olvidado mucho, pero es que resulta que aprender supone no olvidar porque el que aprende interioriza lo aprendido, le encuentra sentido, lo incluye ya en su bagaje vital. Claro está que hay cosas que se olvidan necesariamente por falta de uso, pero no me refiero sólo a éstas. Aprender y aprobar no es lo mismo. Se puede aprobar sin tener ni idea..., salvo que se suponga un conocimiento, más que una habilidada, la capacidad para hacer chuletas, para copiar...


Los defensores de la cultura del esfuerzo y detractores de cualquier innovación en el campo de qué entender por educación, lo reducen todo a la evaluación y ésta a los exámenes. Concurso de habilidades y azares. ¿Pero qué esfuerzo supone memorizar mecánicamente algo para soltarlo luego en el examen del día siguiente? Algo no marcha en la escuela cuando lo que era un medio (la evaluación) para conocer lo que habían aprendido los alumnos se ha convertido en un fin en sí mismo. Algo no marcha en la educación cuando quienes quieren salvar a esta escuela sólo se les ocurre, aparte de cambiar determinadas asignaturas por otras más afines con sus intereses o los de un grupo de presión uniformado, insistir en multiplicar la idea de que el examen lo es todo.
Y así, cada día, la escuela se aleja más de una realidad en la que el verdadero examen consiste en tener la iniciativa y el deseo de conocer más, de ir un poco más lejos, de saber situarte ante los hechos que nos rodean para que nadie nos tome el pelo. Pero claro, esto sería demasiado peligroso para algunos.
Mi hijo ha sacado tres sobresalientes y cuatro notables. Sabe mucho. Lo único que no entiendo e la razón por la que la nariz le crece curso a curso.

jueves, 24 de enero de 2008

MAPAS MUDOS


Mario, de 1º, me pide que cuelgue algunos mapas mudos para que así te los puedas descargar e imprimir en casa en lugar de tener que ir a comprarlos. Bueno, la verdad es que como es tarde y el día ha sido largo no me he esmerado demasiado en buscar o escanear alguno muy bueno, pero te ofrezco alguno que he encontrado en la Web. Los puedes encontrar pinchando aquí:


EDITORIAL Nº 2




Atención. Esto empieza a estar en marcha, pero para que sea completo es preciso que participéis todos y todas. Si eres alumno o alumna del IES La Azucarera y quieres incluir una noticia, un comentario, una crítica de una peli o de un libro o de un disco, etc., puedes hacérselo llegar en un mp3 o una memoria flash a tu tutor o tutora, a jefatura de estudios o al Dpto. de Sociales. También puedes proponer juegos o incluir fotos o enlazar desde tu entrada con una página Web interesante (en ese caso tienes que traer bien clarita la dirección de la Web). Anímate, a lo mejor entre varios conseguimos que un instituto sea algo más que aulas, pizarras, alumnos y profes, exámenes y ejercicios.




Si quieres que tu nombre aparezca en lo que escribas tienes que indicarlo (y el curso) Si prefieres, porque te da vergüenza, moverte en el anonimato también puedes hacerlo.




miércoles, 23 de enero de 2008

Y todo es en el tiempo


Y todo es en el tiempo. Cuando se viven los días en un centro educativo, más aún todo es en el tiempo. Un tiempo en el que la mayoría, al otro lado de la tiza, "todavía inocentes e intrépidos" (A. Soler). Mientras que nosotros, los de este lado de la tiza, ya tan lejos. ¿Os gusta la imagen? Si pinchas en ella te llevará en el tiempo. 3 segundos.

Por cierto, habrá un premio para quien adivine dónde se encuentra lo que aparece en la fotografía y qué es. ¿Quién se anima a participar?

martes, 22 de enero de 2008

Y dicen que no se esfuerzan


Es demasiado habitual que quienes hablan de educación, en la mayor parte de los casos, se muevan el territorio abonado de los tópicos. Lugares comunes que parecen decir mucho y que, en realidad, no dicen nada. Así, por ejemplo, el tópico de la cultura del esfuerzo. Habría que dedicar varias entradas a esta frase tan manida: es que la escuela de hoy no trabaja la cultura del esfuerzo. 
Quienes así hablan identifican esfuerzo con exámenes. ¿Realmente supone, inevitablemente, un esfuerzo terrible aprobar un examen? Sí, por ejemplo empollar la noche anterior o, más aún, elaborar complicadas chuletas. ¿Qué esfuerzo supone el examen cuando este tipo de pruebas en la mayor parte de los casos se han convertido en un simple rito? Los ritos no suponen ningún esfuerzo porque una vez que uno se ha habituado, se ha acomodado de tal forma a eso que es un rito que ya ni se le pasa por la cabeza otra cosa que responder mecánicamente. 
Más. Los que piensan esto identifican aprender con aprobar y sitúan como fin de la educación el que el alumno o alumna apruebe. Que aprenda o no, en el sentido de que interiorice esos conocimientos, no es algo de lo que uno deba ocuparse. Si el alumno saca un 7 en el primer examen, un 8 en el segundo y 5 en el tercero, el alumno a aprendido en un nivel de bien tirando a alto. Si el alumno saca un 4, un 4 y un 4,75, no ha aprendido. La verdad, bien mirado, es éste un método sencillo para vivir cómodamente. Si todo en la vida fuera tan simple...
Dichoso esfuerzo. Por supuesto, en nuestro contexto sociocultural judeocristiano, esfuerzo es sinónimo de sudor en la frente, de dolor, de displacer...  Vale, la verdad es que no me está quedando nada bonita la argumentación, pero es que son las 19,40 y hoy ya he hecho muchos esfuerzos. Pero antes quisiera dejar constancia de algo realizado por alumnos y alumnas de 1º de la ESO, de forma voluntaria, durante las vacaciones de Navidad. Sólo he puesto dos ejemplos. Hay más, pero si no los he incluido es por el tamaño de los archivos. Ah, si al verlo piensas que esto no supone esfuerzo alguno, que es algo sencillo, recuerda lo que me dijo mi compa "el altísimo" hoy mismo: cada vez me gusta más lo sencillo, sobre todo porque lo sencillo casi nunca es simplón. Pulsa en el vínculo de la imagen de arriba.

El cañón

tiene muchas utilidades.