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miércoles, 29 de abril de 2009

SOBRE EL SABER, LA CURIOSIDAD Y LA VIDA


La tarde del 23 de abril, mientras paseo por la orilla del Mediterráneo, me cuentan una historia preciosa. Es de esas pequeñas historias que a uno le emocionan. Pero, bueno, es que uno es algo sensiblón y ligeramente sonso. Todavía cree en palabras como ternura, por ejemplo. Por cierto, si puedes escuchar la versión de la canción tendressa de Lluis Llach en su concierto de despedida en Verges aprenderás mucho.



Pero volvamos a esa pequeña historia que me conmovió.

Érase una vez en un tiempo cercano (el otro día) y en un país próximo (éste en el qu estamos) que en un programa de radio se produce una de esas llamadas de los oyentes. En ese momento, las personas que llaman suelen preguntarle a un metereólogo (el hombre del tiempo) por las previsiones para los próximos días en una zona concreta ("es que mire, me voy de boda..."). Ya sabes. De repente entra en antena una voz, voz antigua, añeja, sencilla. Es un hombre de edad que dice lo siguiente:

Mire, es que yo soy una persona sin cultura. No he tenido una educación y sé muy poco. Y hay una pregunta que siempre me hago y que les hago a otras personas que saben más que yo. Me la responden, pero ellos tampoco son unos científicos y por esto le llamo a usted. Me gustaría saber porque el mar tiene color, ya que me dicen que el agua del mar no tiene color, pero yo la veo de color. Hace mucho tiempo que me lo pregunto y si usted me pudiera ayudar...

Por supuesto el metereólogo le da una respuesta. Le habla de iones y de no sé qué más. Todo muy científico. Objetivo y rigurosamente cierto; ¿pero crees que la respuesta le sirvió a esa persona?

Bueno, la pregunta no es lo importante. Lo que me conmovió es imaginar a ese señor mayor, que mira al mar y piensa en lo que algunos le han dicho, que el agua del mar no tiene color y que si vemos su color es porque refleja el cielo. A él no le convence. Vuelve a ver el mar y lo ve siempre como si fuera la primera vez que lo viera. Y esa pregunta. Y esa curiosidad. Y esas ganas de saber... Pienso en esa persona y siento un hermoso ataque de ternura. Entonces miro el mar. Y lo veo, en esa tarde de San Jorge de un precioso color verdoso azulado. El cielo, sin embargo, es azul, azul.

La sombra del nómada

miércoles, 11 de marzo de 2009

UN ARTÍCULO QUE DEBES LEER


Malos tiempos para la solidaridad. La ley de un país democrático como España permite castigar (es decir, penar) con multas importantes a cualquier persona que ayude a un llamado inmigrante ilegal de forma que éste no pueda quedar a merced de las fuerzas del orden público. Si acoges a alguien necesitado, puedes acabar en la cárcel (si te niegas a pagar la multa). Ya ves. Hay tipos de traje y corbata y consejo de administración de una gran empresa o de parlamento que no cesan de cometer delitos (que ellos denominan de otra manera: errores contables, despistes...) y que nunca serán tratados como delincuentes; pero si huyes de la miseria en busca de una posibilidad de vivir o eres de los que creen en la solidaridad, eres un delincuente. El mundo patas arriba que diría Eduardo Galeano.

Si quieres saber algo más (y deberías) lee el artículo de Nativel Preciado y responde con un comentario sobre lo que opinas. Si eres de 3º de la E.S.O. deja constancia de quien eres.




La sombra del naufrago.

jueves, 12 de febrero de 2009

JUGAR Y VIVIR EN UNA RAYUELA



Hoy hace 25 años se me murió mi cronopio, ese Oliveira de rayuelas y magas, de música de jazz, de cuentos. Ese gigante de dos metros que me enseño a soñar, a perseguir los sueños sabiendo que todo lo que desde entonces fuera a hacer lo estaría haciendo mañana. París y Buenos Aires. Un tipo extraño, Cortázar, expatriado con esa voz que lo delata: acento argentino con r francesas.



Rayuela. La novela que más veces he leído. En la película Ciudadano Kane, el protagonista, el tal Kane, se muere al principio del filme pronunciando una palabra que se convierte en enigma. Tal vez yo me muera diciendo Rayuela. No sé, tal vez nunca te encuentres con esta novela. Será una pena. Pero no voy a recomendártela. Llega a ella si te atreves. No ahora, no hoy. Cuando sea. Navega por ese juego de personajes y de mundos. Descúbrete.

Después de leerla me fui a París. Era la primera vez que hacía ese viaje. Me costó dos días llegar convenciendo a gentes amables (alguna no tanto) para que me llevaran en sus coches. En el bolsillo tenía el dinero justo para volver y para pagarme alguna habitación de hotela baratísimo. Una amiga me dijo que iba a París buscando el París de Rayuela y me desilusionaría. Lo encontré. Incluso vi a la Maga. Tantos viajes en Rayuela. (También en Buenos Aires encontré a Traveler y a Talita) A Oliveira no me hace falta encontrarle. Sólo necesito ser mi sombra para ser Oliveira.



Hoy me gustaría ser el personaje interpretado por Federico Lupi en "Lugares comunes". Haría lo mismo que él. Te diría lo mismo que él. Siempre he pensado que un profe es más profe cuando manda a volar las obligaciones y te mira a los ojos y te dice a ti que eres cada uno, cada una, lo que de verdad siente que quiere decirte. Ahora te lo digo:



Firmado: La sombra del Nómada

domingo, 11 de enero de 2009

La razón del fanático.







Resulta doloroso abrir los periódicos y observar que aún hoy en día la falta de cordura, de razón y de sentido común parezca tener un origen de propaganda político-religiosa. Terrorismos, nacionalismos, ateísmos (todos los “-ismos”, como denunciaba John Lennon en su Give Peace a Chance’), buscan generar opinión para movilizar cualquier causa; buscan adoctrinar como paso previo a la confrontación (tantas veces necesaria para conseguir sus fines.)

Los regímenes totalitarios han usado la propaganda de manera magistral para insuflar sus consignas a las gentes. Gentes, en su mayoría fáciles de manipular por sus condiciones económicas, sociales y culturales, sin capacidad para valorar por sí mismas si la información recibida se ajustaba a la realidad o tenía ciertos o todos sus matices sesgados.

Gracias a ella, a la propaganda, y a la posterior represión que la generalización de las ideas únicas conlleva, se han hecho ricos y poderosos regímenes políticos y confesiones religiosas o sectarias. No olvidemos que, en su ambición de poder, los extremismos, fanatismos y totalitarismos religiosos han hecho confundir la fe con la opulencia de estado.

Con la fuerza de la propaganda y del miedo a la represión antes mencionadas se han cometido los más graves crímenes contra la humanidad conocidos: el exterminio de las personas y la persecución y censura de las ideas.

La Historia está llena de ejemplos sangrantes: Séneca, Tomás Moro, Miguel Servet, y otros muchos murieron por pensar diferente, por avalar la iniciativa de la razón científica y filosófica que refutaba ciertos principios sagrados de la tradición imperante (¿imperiosa?) Los exterminios masivos de Ruanda, Sudáfrica, Bosnia, Argentina, Chile, Rumanía, China, Alemania y España, entre otros, se debieron (se deben en algunos casos) a la manipulación propagandística que pretende ocultar otras ideas que perturben el poder establecido.

El actual baño de sangre en Oriente Próximo, o la sensación de permanente conflicto en la sociedad española, no es fruto de la lógica razón de la convivencia humana, sino que tienen su raíz en las ansias de un poder político-religioso de carácter totalitario.

Desde nuestro humilde foro debemos fomentar el uso de la razón, de la fuerza librepensadora que debe imbuír la convivencia ciudadana. Sólo con actitudes abiertas a las opiniones de los vecinos, a la información proveniente de antiguas o nuevas teorías científicas y sociales, podremos generarnos una opinión crítica y de sincero respeto a los demás.

Esta razón debe ser la solución y no parte de un conflicto solamente necesario para quienes ven perder poder terrenal. ¿Habrán tenido alguna vez el espiritual?



Sir-Hope


Imagine there’s no Heaven
And no religion, too.
Imagine all the people
Living life in peace.


(John Lennon - Imagine)

viernes, 12 de diciembre de 2008

CORRIENDO RIESGOS

"Los jóvenes ya no nos creen"

Leo en El PaÍs de 11-12-08 esta frase en el siguiente contexto:
El rector de la Universidad de Atenas, con 38 años de experiencia docente, no podía decirlo más claro en otro programa de opinión: "Los jóvenes ya no nos creen. Nos respetan, o nos toleran, pero ya no nos creen. Les hemos hecho perder la esperanza en el sistema".
Y no puedo dejar de pensar en ella. No es la típica frase que la lees y la olvidas o que la lees y entiendes que contigo no va porque está relacionada con sucesos que ocurren en Grecia (pero tambíén han tenido ecos en Madrid o en Barcelona, o en Berlín y Londres). Pienso en ella y me viene a la memoria toda esa serie de voces autorizadas que tienen siempre claro, clarísimo cuál es el problema y cuál es la solución. Especialmente cuando se habla del sistema educativo español. En menos de dos segundos te han señalado el problema y te han aportado la solución definitiva (qúé miedo me da esta unión de solución y definitiva) Hemos acabado la primera evaluación. Ahí están los resultados. Como siempre han aparecido una serie de problemas que, normalmente, no difieren de los ya dichos en años anteriores (y puedo remontarme a 1984, primer año en el que di clase). Empiezo a estar harto de políticos hablando de educación; o de periodistas hablando de educación; o de un sector -aunque sea mayoritario- del profesorado que tiene una visión muy concreta, pero no es la única, hablando de los problemas y la solución de la educación.
Una vez, una persona a la que estimaba mucho me dijo que desconfiara siempre de quienes ante problemas complejos respondían, con suficiencia, con soluciones sencillas. Que desconfiara siempre de quien simplifica un problema complejo para poder cuadrar mejor su simple solución al problema.
Si todo fuera tan fácil, nosotros seríamos, de verdad, tontos. ¿Y si para variar nos moviéramos un poquito del lugar desde el que habitualmente trazamos la perspectiva y volviéramos a mirarlo todo de nuevo con una mirada renovada, deshabitada de rutinas y de inercias?
Propongo que, para empezar, consideremos las palabras del rector de la Universidad de Atenas.
Por suerte, este comentario no creo que sea muy leído porque podría ser polémico y, casi seguro, me podría traer alguna complicación. Si alguien piensa que me he precipitado y que seguro me arrepentiré de haberlo escrito, le puedo asegurar que no va a ser así. Me lleve a donde me lleve.
La sombra del nómada.

jueves, 13 de noviembre de 2008

UN MUNDO SIN( )VERGÜENZA


NO es un montaje. He recortado esta página de El País tal cual aparecía. No la he modificado para nada. Es una página que huele mal. A que sí. Fíjate si huele mal que hasta hay alguien que se tiene que tapar las narices. No, no me refiero a la persona del anuncio del Pack Anticrisis. Me refiero a cualquier persona de verdad, pues la del anuncio no es real. Cualquier persona de verdad con un mínimo de sensibilidad, con algo de sentimientos todavía vivos. Vamos, alguien que no sea un sinvergüenza o una piedra.

Fíjate bien en toda la página como si ésta fuera una gran imagen, un gran fotomontaje. ¿NO TE DAS CUENTA DE LO TERRIBLE DE ESA COMPOSICIÓN DE LA PÁGINA?

La realidad y la publicidad. El horror y la injusticia. VEN Y RESPIRA. Pero si no le hemos dicho ven y aunque ahora nos apresuramos a intentar que vuelva a respirar esa persona que agoniza en el suelo moriría poco después sin que nos médicos le ayudaran. ¡Qué pack anticrisis le damos a este pobre hombre agonizante y a los millones que como él creen que en eso que llamamos el mundo desarrollado tendrán una oportunidad para vivir!



No soy un tonto ingenuo; pero me molesta pertenecer a un mundo que ni siquiera tiene la delicadeza de evitar estas faltas de respeto por los otros, por los que son como nosotros sólo que con mucha peor suerte. Su pack anticrisis se llama patera o cayuco o ahogarse o ilegal o explotación o extranjero o racismo o xenofobia.




Pero no pasa nada. Dicen por ahí que el mundo sigue girando.

La sombra del Nómada.

CUANDO LAS ÚLTIMAS PÁGINAS SON LAS PRIMERAS


Este señor que tienes aquí es un tipo importante. De verdad. Sí, ya sé. No lo conoces. No sale en la tele. No es un deportista de élite y bla, bla, bla. Pues aún así es un tío importante. Se llama JUAN LUÍS ARSUAGA.

Leo una entrevista con él en El País de 13 de noviembre de 2008. No tiene desperdicio. Entra en la red y busca El País y una vez allí podrás encontrar la entrevista si vas a archivo y a su fecha. Pero quiero comentar lo que más me ha llamado la atención de las palabras de este hombre que sabe mucho. De entrada en el artículo-entrevista se dicen cosas como por ejemplo:

"Arsuaga disfruta, pues, con las historias y las preguntas"

¿Por qué me llama la atención esta frase? Pues porque desgraciadamente creo que cada vez es más raro encontrar a alguien que una el deseo (capacidad para hacer posible el disfrute) con las historias y con las preguntas. Estas dos son una pareja de hecho, pues jamás se podrá hablar de una buena historia si no nace y no produce mil y una preguntas. ¿Te gustan las historias? ¿Te gustan las preguntas? Hmmm. No sé, no me fío de lo que me dices. Y no me fío porque ya te has olvidado (y te hemos ayudado a que te olvides) de lo bonito que es embarcarse en una pregunta para navegar por ciento y una historias.

Arsuaga no. A pesar de que es uno de los paleotólogos más famosos en este momento en el mundo gracias a sus descubrimientos sobre los orígenes de la humanidad en el yacimiento cuya excavación dirige (Atapuerca), a pesar de ser todo un catedrático de universidad que, seguro, tiene mogollón de invitaciones para que escriba libros y artículos muy serios en revistas muy serias, va y se dedica a escribir un libro (Mi primer libro de la prehistoria
(Espasa)) dirigido a niños. Y quería escribir este libro para poder dirigirse a esos pequeños locuelos de los que Arsuaga dice lo siguiente:

"Quería que me dejaran a solas con los niños. Son muy listos. Un niño de 10 años es tan inteligente como yo. Ya no nos crece más el cerebro ni la inteligencia, se madura sexualmente o artísticamente, pero ya no crece el cerebro".

¡Un niño de 10 años es tan inteligente como él!. ¿Te lo crees?. Seguro que muchas personas estarán pensando que este tipo, de tanto andar por cuevas y entre restos de cientos de miles de años, ha perdido la razón. Yo sí le creo, pero esto me produce un cierto desconsuelo porque seguro que él dice estas cosas debido a que los niños de 10 años (y los de cinco y los de seis, y los de siete...) no han perdido el gusto por preguntar, no han olvidado el encanto de ir al encuentro de una historia donde sumergirse un ratito a disfrutar y a aprender.

Ya está. Ha salido la palabra. Aprender. Lo siento, pero soy profe y, sobre todo, como diría el Lluis Llach, "a pesar de mi barba soy un niño en o desde la mirada". Sí. A mí me sigue gustando aprender y curiosamente lo que más me cuesta de mi trabajo es convenceros a vosotros, pero no sólo a vosotros, de que quisiera enseñaros a aprender. Hoy, de hecho, he dicho en una clase esto de aprender a aprender y un alumno se ha reído porque, supongo, creía que yo estaba haciendo un pésimo chiste (ya sabemos que los alumnos se ríen con los pésimos chistes de los profes y que lo hacen en los momentos en los que no quieren que nos deprimamos demasiado).

Pero toda la culpa no es vuestra. La única responsabilida que teneís es la de no daros cuenta de lo importante que es aprender y de lo poco importante que es vivir la vida y vivir la escuela como si se tratara de un aburrido concuros lleno de pruebas, exámenes, aburridos que hay que aprobar. No, no todo es culpa vuestra. En gran parte la responsabilidad es de este mundo de adultos al que la escuela representa y donde resulta extraño, muy extraño, escuchar a un profe decir las palabras con las que Arsuaga termina su entrevista:

"-Soy un profesor. Si me pides una definición, eso es lo que soy. Un ser que entra en el aula y cuenta una historia.

Y se hace preguntas."

Demonios. Esto es lo que me gustaría poder decir de mi. Soy profe, un tipo que entra en el aula y cuenta historias y se hace preguntas para no olvidarse de que hay por ahí alguna que otra historia que merece la pena visitar. Y es tan difícil. A veces duele saber qué es difícil que un alumno o una alumna hablen de mí y digan que soy un profe, es decir, un tipo que entra en el aula y cuenta (y pide que le cuenten) historias.

¿Me ayudas?

Sir-Ope lo habría contado mejor, pero hoy soy yo, La sombra del Nómada (naúfrago) el que escribe.

martes, 11 de noviembre de 2008

EN OCASIONES LOS PEQUEÑOS DETALLES CUENTAN


Pues sí, en ocasiones (es decir, casi siempre) los pequeños detalles cuentan y mucho. Creo que desde hace demasiado tiempo nos hemos olvidado de este principio tan elemental. El día a día lo demuestra. Nos preocupamos a lo grande y descuidamos lo pequeñito y así, sin darnos cuenta, poco a poco vamos metiendo y metiendo la pata. Esta mañana, prontito, leo esta noticia. Ya sé que te parecerá una estupidez (tal vez a tus padres no tanto), pero creo que puede ser algo a tener en cuenta. Te contaré un secreto. A mí, como imagino que te ocurre a ti, levantarme temprano me cuesta mucho. Hoy abro un ojo (ha sonado el despertador, viejo amigo que me acompaña desde hace muchos, muchos años). Desde la cama veo la niebla. Me gusta la niebla. Me gustan estos días, pero qué a gustito me hubiera quedado un rato más en la cama. ¿Sabes cuál es mi truco para animarme a averiguar si existe suelo después de la noche?: pensar en el desayuno que voy a tomarme. No, no te imagines algo a lo bestia. Pero me encanta, me gusta..., Creo que mi imagen del paraiso es..., una mañana de niebla desayunando detrás de unos cristales.


La sombra del Nómada

martes, 4 de noviembre de 2008

YES WE CAN


La noticia hoy en el mundo no es la de esta foto, pero sí es la de esta foto. Una foto tomada por Margaret Bourke Jones en los años de la depresión económica de los años 30 del siglo XX. Mírala bien. Fíjate en ese encuadre tan inteligente, ese encuadre que nos dice tantas cosas: un sueño americano, el estilo de vida americano muy, pero que muy blanco y una larga fila de gente pobre, excluida de ese sueño, de ese estilo de vida, todos negros en un país para el que los negros no eran personas todavía. Los americanos decían haber abolido la esclavitud, pero los negros no eran considerados como personas con los mismos derechos de los blancos. ¿Qué pensarían ellos si leyeran la noticia que abre la última edición en Internet de El País.

Hace 45 años no sólo tú no eras ni siquiera una posibilidad, tal vez tus padres no habían nacido o si lo habían hecho tendrían menos años de los que tú tienes ahora. Yo acababa de cumplir algo menos de la mitad de los años que tienes tú y ese año acababa de conocer como algo próximo esa cosa entonces extraña que se llamaba televisión. No recuerdo si en los informativos de los años del franquismo salieron las imágenes que ahora puedes ver aquí:




No lo sé. Han pasado 45 años desde el I have a dream de Martin Luther King al Yes We can de Obama. A Marthin Luther King lo asesinaron poco después. Su sueño acabó roto a balazos. Obama no dice ya I sino WE y no habla de a dream, sino que nombra un verbo CAN. Nosotros podemos. No sé lo que hará este hombre. He estado escuchando el discurso que ha dado una vez confirmado como ganador de las elecciones de los EE.UU. (Es posible que hoy me veas muy dormido) Yes We Can:



Nosotros podemos. Qué bonito suena esto. Durante mucho tiempo he vivido con aquello de I have a dream y me sigue conmoviendo; pero el Yes We can me parece hermoso. Y lo puedes traducir a tu día a día, aquí en la escuela, en esa tarea complicada, aburrida a veces, forzada. Hay a veces problemas en el cole, en el instituto que podríamos resolver si todos dijéramos Yes We can.

No sé qué hará Obama. Pero algo ya ha hecho. Hoy ha hablado de una señora que hoy ha votado por él. Una señora que tenía 106 años. ¿De dónde ha sacado la fuerza una señora de 106 años para ir a votar?. Cuando alguien no ha sido persona, cuando alguien ha sido negado y esclavizado la fuerza le viene de un Yes We can. Suerte.

La sombra del nómada

martes, 28 de octubre de 2008

LA FUNCIÓN DEL PROFESOR (2)


Una mirada es, siempre, el primer paso. Mirar y desear saber. La curiosidad y el deseo. Llevo ya demasiado tiempo en este oficio como para no tener un juicio fundado sobre lo que quisiera que fuera mi función como profe. Para mí, la escuela debería ser ese lugar en el que se mantiene vivo, muy vivo, aquello que una vez fuimos todos. Sí, todos, también tú.

Érase una vez un tiempo en el que queríamos saber. Todo aquello que estaba a nuestro alrededor nos inspiraba un enorme deseo por conocer que se traducía en un torrente repleto de esa palabra tan mágica: POR QUÉ. Preguntábamos sin descanso. Usábamos el por qué como varita mágica o como esas palabras que aparecen en los libros de aventuras y que una vez pronunciadas nos abren el camino hacia un mundo enorme y maravilloso por el que caminamos con los ojos muy abiertos y el asombro continuo por mochila.

Pero luego llegó un tiempo en el que poco a poco fuimos olvidando ese deseo, arrinconamos en un cajón de nuestras vidas la palabra mágica y nos volvimos normales. Demasiado normales. Ya no queríamos saber los porqués. Ahora nos conformábamos con seguir las instrucciones de uso de un manual. Vidas aburridas la de los que siguen las instrucciones de uso de un manual.

La pregunta del millón. ¿Qué es lo que ocurrió entre esos dos momentos? Porque algo tuvo que pasar para que los preguntones nos olvidáramos de las preguntas. Los curiosos dejáramos de sentir curiosidad. El saber y el conocer se convirtieran en una pesada piedra que teníamos que cargar por obligación y sin gana alguna.

¿Qué ocurrió? ¿Qué es lo que mató en nosotros aquello que nos hace humanos, plenamente humanos?

Si quieres saber la respuesta a esta pregunta te diré por dónde empecé a encontarla yo. NO me gustan los libros de pedagogía, pero he aprendido muchas cosas sobre lo que significa ser el profe en los libros que me gustan. Novelas y poemas. Como por ejemplo, Tiempos difíciles, de Dickens. Busca ese libro en una biblioteca. Ábrelo y lee el capítulo titulado El asesinato (o la muerte) de los inocentes. Si no lo encuentras en la biblioteca puedes descargarte el libro (y gratis) en esta dirección.

Allí empecé a pensar lo que ahora pienso y que en una nueva entrada te contaré, porque esto va a ser un relato que continúa. Algunas cosas las he ido escribiendo en otro sitio, puedes ir a él pinchando aquí.

La sombra del nómada

miércoles, 15 de octubre de 2008

NO DA LO MISMO, PERO AL FINAL DA IGUAL

Tal vez si pensara que esto lo va a leer alguien no osaría escribirlo. O sí, porque es cierto que nada da lo mismo, pero al final parecemos encaminados a que todo dé igual.

Chesterton era un escritor brillante, no tanto por lo que muchos valoran de él, su humor, como por lo acertado de sus juicios. Además, no es que Chesterton fuera gracioso, no hay que confundir el humor de un chiste simple con la ironía. El humor desencadena risas. La ironía puede provocar peligrosos destellos de inteligencia. En su autobiografía, este escritor inglés, que como no está de moda es posible que no llegues a disfrutarlo, escribe un capítulo que titula "CÓMO SER UN IMBÉCIL". Sí, así, contundente. En el capítulo aborda varias cosas, por ejemplo "el paso de la niñez a la pubertad y la misteriosa metamorfosis que da como resultado ese monstruo que es un adolescente" (no te enfades, no te insulta él ni te insulto yo porque tanto él como yo también fuimos, hace mucho tiempo, adolescentes). También se dedica a hablar de la escuela, de la educación. Y ocurre que, como suele pasarme a menudo, lo que dice sobre la educación alguien que no tiene nada que ver con la pedagogía o con la didáctica, alguien que no está interesado en luchas de partidos políticos de pacotilla, me resulta tremendamente interesante. No te cansaré.

A Chesterton le interesa una pregunta. La misma que me acosa a mí (y hoy con más fuerza). Le interesa saber el motivo o motivos que hacen que "un muchacho pase con toda seguridad de un primer estadio en el que desea aprender casi todo a un estadio posterior en el que apenas desea saber nada". Si estás pensando que soy de esos que ahora han puesto de moda el grito: los alumnos de hoy son peores que los de ayer, te equivocas. No comparto para nada las mil y una ideas vacías de los que echan pestes de los alumnos de hoy a los que consideran culpables de todos los males (y son muchos) de la escuela de hoy, de la educación actual. Hoy he podido comprobarlo. Esta misma mañana he visto alumnos que hacen tareas que les mandas y que no las hacen mal. Por ejemplo definir qué entienden por ciudadano/a. Saben buscar información y usarla para construir su definición. Saben escribirla con un uso más que adecuado del lenguaje, sin cometer faltas de ortografía y usando palabras adecuadas. Pero... Pero lo hacen de manera automática, como autómatas. Escriben, pero no piensan en lo que escriben. Están en clase, pero si no existe posibilidad de que aquello se convierta en pregunta de un examen, no le prestan demasiada atención. Hoy, por ejemplo, hablo de la crisis económica causada por unos cuantos magnates y de cómo nos vamos a gastar entre todos 2 billones de euros en ayudarles a estos pobrecitos. Comparo esto con el hecho de que con sólo un 0,65% de ese dinero podriamos evitar que cada 4 segundos muera una persona de hambre o por enfermedad ligada a la desnutrición en el mundo. No consigo centrar el interés. Adopto un tono duro y hago una simple operación matemática en la pizarra. Mientras pasan los 55 minutos de la clase, ese tiempo ritual que parece servir de tan poco, mueren... Y veo las respuestas del alumnado. Algunas personas, serias, escuchan. Unas pocas voces dicen aquello de qué podemos hacer. Los más... Les da igual. Incluso veo a una pareja usando la calculadora con fervor para calcular... ¿Qué estábais calculando? La clase es de ciudadanía y, como ya he dicho, las mismas personas que ahora se toman a cachondeo el tema o pasan absolutamente del sermón, esas mismas personas que a las 14,20 saldrán en tropel del instituto diciendo que se mueren de hambre, me habían entregado textos hablando sobre derechos y deberes y sobre cómo el primer deber es respetar los derechos de los demás. Pero ríen. Ahora ríen. Miran una foto de un niño que ya hace cuatro años habrá muerto sin saber qué aburrido es eso de ir a clase, y no sienten nada.

Pero no creas que esto que acabo de escribir, mal porque no hay que dejarse llevar por el enfado, significa que diga que vosotros sois monstruos sin sentimientos. No no se trata de eso y además no os conozco lo suficiente como para emitir un juicio tan duro. Salgo de clase y como toca recreo me escondo a mascullar lo que está cobrando fuerza en mi cabeza. En realidad he asistido a un día normal de clase. A la escuela se viene a aprobar y por lo tanto olvídese usted de esa tontería de saber. La escuela está para aprobar y punto. Usted me pregunta y yo le respondo lo que usted quiere escuchar para que, así, se cumpla el juego. Usted pregunta, yo respondo, usted me aprueba y todos tan contentos.

No, los males de la escuela no son responsabilidad de un alumnado que tan sólo es hijo de su tiempo. Tiempos de autómatas programables que viven entre autómatas programados. De hecho, el plan PISA, ése que dice que la escuela española no funciona, no mide para nada si un alumno es capaz de pensar, de sentir, de saber. Sólo se trata de pasar un examen. Nada más. Mañana más clases y ejercicios y exámenes y...

Termino. Quería haber escrito otra cosa, que la escribiré otro día con más tranquilidad, sobre las conclusiones a las que he llegado tras corregir las pruebas iniciales de 1º de la E.S.O. Les he pedido que me pongan la nota que sacaron el curso pasado en la asignatura Conocimiento del Medio. En un porcentaje elevado ya han olvidado aquello que les llevo a sacar un notable o un sobresaliente o un aprobado. Han pasado dos meses y ya lo han olvidado. Esto puede ser terrible, pero lo peor es darme cuenta de que el gran problema no es que no sepan las respuestas a las preguntas, lo peor es que no saben buscar las respuestas y esto sólo puede traducirse de una manera: en la escuela aprobamos o suspendemos, pero lo que se dice aprender, pues la verdad es que aprendemos poco, muy poco. Pero de esto hablaré otro día. Hoy me basta con pensar en un mundo cada vez más extraviado porque los ciudadanos y las ciudadanas están ya al nivel de competencias de un autómata programable.

martes, 7 de octubre de 2008

DE CRISIS Y MIEDOS


En El País de hoy esta niña, refugiada afgana (una de las 300.000) personas que han huido hacia Pakistán), nos mira desde la primera página. Ojos intensos. Mirada tallada en el difícil arte de sobrevivir. Nos mira a todos los que estamos del otro lado de esas personas que viven en campos de refugiados, lo que el sociólogo Zygmun Bauman llamaba "archipiélagos de excepciones" Nos mira a nosotros, los del mundo rico, esos que ahora mismo estamos aterrorizados por la crisis.

Y yo la miro e intento entender lo que su mirada me dice, nos dice. Y creo escuchar algo así como: "Ahora vosotros estáis asustados; pero yo lo que es el MIEDO" Pocos años de vida, pero ya sabe qué es el miedo y lo sabe porque probablemente toda su vida, hasta ahora, ha sido eso, la cotidianeidad del miedo.


A nosotros nos asusta perder lo que tenemos. A estos refugiados de la vida sólo les asusta perder lo único que les queda: la propia vida. Tal vez esa sea la diferencia desigual en un mundo que ahora mismo parece vivir en estado de susto. Y ahora caigo en que desde hace una serie de días en la televisón, en nuestros plasmasTDT, sólo salen políticos con cara de no saber qué hacer o financieros que ponen cara seria porque dicen que estamos en crisis (sus cuentas corrientes en el banco no dicen lo mismo), se habla de la bolsa y de los índices bursátiles, aparecen expertos y balbucean explicaciones para lo que no es muy difícil de explicar (cuando los ladrones roban todo, incluso los ladrones tienen problemas porque ya no pueden seguir robando). Pero no hay un huequito para este rostro de niña que sabe más del miedo que todos los presidentes de los bancos mundiales juntos. NO hay espacio para los nadie ahora que los ricos dicen que tienen miedo porque un puñado de ricos se ha llevado todo el dinero de la caja de caudales.

Y a lo mejor es en la mirada de esa niña donde podemos aprender las lecciones de ciudadanía que unos cuantos no quieren que aprendamos (y que tampoco salen en los libros de texto) Y a lo mejor la mirada de esa niña es la vida, el único paraíso existente y del que ya nos vamos expulsando.

Por cierto, en la misma página en la que aparece el artículo sobre los afganos refugiados en Pakistán un titular nos pregunta: ¿Quién ha ganado el segundo debate entre Obama y McCain? Y la niña sigue mirándonos.

Sigo mirando a la niña. Carasucia. Bella. Bellísima.

La sombra del nómada

martes, 30 de septiembre de 2008

CONTRA LA ESTUPIDEZ HUMNA


Llega un nuevo cayuco de la miseria. Más de 200 personas (PERSONAS) movidas por la urgencia de sobrevivir arriesgan su vida para llegar a un sitio donde, a pesar de las atenciones maravillosas recibidas en un primer momento, no serán bien recibidos. ¿Por qué digo esto? Ayer mismo escucho en el autobús a un señor, según entiendo de sus palabras, camionero jubilado que, primero grita para que todo el mundo le pueda oír que a su mujer el otro día le robaron el monedero en el bus. No vio a los culpables, pero sabe quién lo hizo: esos extranjeros que vienen aquí a robar. Ya ves, él no pudo ver a los culpables, pero ya tiene su culpable: el otro, el extranjero (a continuación suelta que encima la policía los protege y, dice literalmente, "si al menos fueran españoles lo podría entender")

No contento con esa muestra de inteligencia y de rigor, el tipo (¿tipejo a estas alturas?) animado por su propia estupidez continúa su discurso autobusero. "Y encima hoy vienen más de 200, como si no hubiera demasiados españoles en el paro. Ahora van y siguen viniendo a quitarnos los puestos de trabajo y a robarnos".

(Y mientras tanto un puñado de financieros de todo el mundo, más un puñado de constructores de todo el mundo, más un puñado de banqueros y un puñado de políticos de todo el mundo, nos roban a manos llenas, arruinan la economía de los países, dejan a la gente en el paro y encima piden ayuda a los gobiernos para que puedan irse con su botín -con lo robado- más con una indemnización porque al parecer ya se les ha acabado el pastel y quieren más. Y mientras tanto estos ladrones de guante blanco siguen siendo ricos y famosos, viajan en jets privados y en yates de lujo. Y mientras tanto un camionero acusa a los que viven en la miseria que otros les han impuesto de ladrones y de ser culpables del paro.)

Escucho al tipejo. Me enfado. Quiero decirle algo, pero recuerdo lo que escuché alguna vez: a estos tipos no se les pueden dar razones, no son capaces de aceptar un diálogo que se base en el rigor de la lógica en lugar del pensamiento maloliente de sus intestinos. Sé que si le digo algo se lía. ¿Y entonces qué? ¿A tortas? No, yo no estoy dispuesto, y no por miedo a que me rompan la cara, sino porque sería añadir tristeza a lo mezquino. Llega mi parada. Bajo. El tipejo continuará dando la brasa. Tal vez antes de llegar a la siguiente parada ya esté pidiendo a gritos la intervención de un dictador, uno de esos que la historia ha dado (llámese Hitler o Franco o Stalin)

Yo, por mi parte, como sólo soy una persona pienso en los más de 200 seres humanos amontonados en el cayuco. Y pienso también en aquello que dijera un poeta alemán, Schiller:

"CONTRA LA ESTUPIDEZ HUMANA LOS PROPIOS DIOSES LUCHAN EN VANO"

Y hay un vídeo...

La sombra del nómada

martes, 17 de junio de 2008

MISERIAS DE NUESTRO RICO MUNDO


La verdad es que estoy cansado, tan cansado como tú en este tramo final del curso. Pero en mi caso, a ese cansancio se le unen otros: cansancios que podríamos denominar éticos o morales o ciudadanos o, simplemente, humanos.
La foto de arriba, aparecida en El País, te muestra a un grupo de inmigrantes subidos a unas redes de pesca. No, no están trabajando..., están luchando por sobrevivir, están luchando por su vida. Escaparon de la muerte para llegar al olvido y, tal vez, otra muerte, más rápida quizás, pero muerte al fin y al cabo.
Pero el motivo de esta entrada no es éste, no es comentar esta foto. El motivo de esta entrada es dar rienda suelta al cabreo de hoy. Esta mañana escucho en la radio que nada menos que 150 personas, (egipcios, dicen, inmigrantes ilegales, dicen) han muerto en un naufragio. Expulsados de Libia, probablemente, se hicieron a la mar y su pésima embarcación naufragó sin que ningún radar de los países vecinos al lugar de esta muerte en masa los detectara. Ni Italia, ni Malta (que pasa de estas personas y los condena a muerte continuamente), ni Libia, ni... Ahogados.
Compro el periódico y esta noticia escalofriante sólo merece ser una mínima noticia perdida en páginas interiores. En la portada de El País otras cosas. Hay que esperar hasta la página 10 para encontrar la referencia. Y es que la muerte de 150 personas, tratándose de inmigrantes, no importa. España y Europa se plantean expulsar a los que viven aquí, en nuestro podrido mundo rico, porque ya no podemos explotarlos más. Ahora hay paro y la economía va mal y toca explotar a los trabajadores nacionales. Dejaremos a los inmigrantes para mejores tiempos o, simplemente, esperaremos a recoger sus cadáveres, contarlos y dar la noticia como si no hubiera ocurrido nada.
Ah, y por cierto, mi cabreo aumenta cuando veo cómo alumnos y alumnas, pocos, que gozan de todos sus derechos por ser nacidos en un país como España, llegan a final de curso contentos de no haber hecho nada, de no haber trabajado nada y de haber cumplido su objetivo: aprovechar una ley injusta y promocionar a 2º de la ESO con todas las materias suspendidas. Uno de ellos me dijo a principio de curso que esto era lo que iba a hacer. Ha cumplido su objetivo. Felicidades. Al fin tú, el exitoso nuevo alumno de 2º, has alcanzado tu meta, no como esos fracasados 150 ahogados en los mares-muros que levantamos para que ellos no puedan competir contigo.
La sombra del Nómada

miércoles, 4 de junio de 2008

ASESINADOS POR LA ESPECULACIÓN

Un mapa de la infamia. Ya sé que no te hablamos mucho de economía en clase y que si citamos esa palabra, economía, seguro que te sonará a números, datos, gráficas,... ¡Horror! Tal vez hay una serie de personas que están encantadas de que nos aburra la economía y de que no le prestemos atención a esas cosas que sólo entienden algunos. Ahora las cosas están así. Parece que el hambre vuelve a estar DE MODA. ¿Pasamos hambre? No, nosotros, no. Eso les toca a otros. En estos momentos en la emisora de radio que estoy escuchando están preocupados por si Madrid será sede de una Olimpiada para 2016. ¿Habrá atletas africanos entonces?

No, la economía no es datos. Es VIDA. O en algunos casos, no pocos, MUERTE. Mira la foto, una más de las muchas que podría haberte puesto, y piensa que ella es uno de los rostros de ese mapa tan aburrido de arriba.



No son datos. Es un ser humano. Ayer se aprobó en el Parlamento un endurecimiento de las medidas penales contra los pederastas. Hay que proteger a los niños. Claro. Por supuesto que hay que protegerlos de cualquier criminal. ¿Es tal vez un crimen que haya personas que se estén enriqueciendo sabiendo que sus actos suponen la muerte o la condena a muerte de muchas personas, niños y niñas especialmente? ¿Sólo los pederastas son criminales contra la infancia? ¿Quién protege al niño de la foto de quien está propiciando su muerte, de quien, por lo tanto, le está asesinando?


¿A qué me refiero con eso de que hay personas que están asesinando por hambre a otras personas? Mira lo de arriba. Es una gráfica. Si lees el texto verás que hay personas, o eso dicen ser, que como ya no obtienen riqueza invirtiendo en la construcción o en otras cuestiones, se dedican a ESPECULAR, con los alimentos. Cada vez que quienes invierten su dinero en esos fondos ganan, alguien MUERE. Dice la ONU, la FAO, que hace falta dinero para ayudar a estos países que están padeciendo el hambre. Ayer se reunieron en Roma para decidir qué limosna da cada país rico. No hace falta. Que prohiban esos fondos y con todo el dinero que esos especuladores tienen invertidos en ellos podrán hacer algo para ayudar, de verdad, a alguien. Es una cuestión de justicia, aunque esos ricos que trafican con la muerte por hambre no son considerados criminales por ningún país.

Si te interesa saber más, pincha aquí.



Fdo.: La sombra del nómada

domingo, 1 de junio de 2008

FUERZAS ARMADAS

Hoy se ha celebrado en Zaragoza el Día de las Fuerzas Armadas. Mira bien. Estas son algunas fotos del desfile que las fuerzas armadas para la risa han realizado desde la Avda. Goya hasta la Plaza San Francisco.
Y uno cree que si se tratara siempre de este tipo de ejércitos a lo mejor no habría que pensar en la necesidad de que alguien se acordara de celebrar el resto de los días del año, los días de las fuerzas desarmadas. Hoy no tengo mucho tiempo para desarrollar esta idea de fuerzas desarmadas, pero te prometo que en breve te hablaré de ello. Por lo pronto aquí tienes una muestra en la que el ruido lo ponían los tambores y los rostros expresaban la vitalidad de la risa, el color de la vida.
En breve pondré aquí un enlace para que puedas ver más fotos.

Firmado: La sombra del nómada

martes, 11 de marzo de 2008

APRENDER

(Foto: El nómada)
Y mira que es difícil enseñar qué es aprender. Uno tiene la sensación de que todos andamos algo equivocados. Padres, profes, alumnado, sociedad..., todos andamos un poquito equivocados poniendo el acento en cosas que, a lo mejor, no son tan importantes.
Aprender es un viaje, pero no un viaje a ninguna parte, sino un viaje hacia una meta que es algo así como la línea del horizonte. Quien viaja hacia el horizonte no cesa en su viaje. Quien aprende a aprender ya no puede evitar seguir aprendiedo porque acaba de convertirse en una persona que DESEA SABER.
El comienzo de ese viaje es una pregunta. En el principio siempre tiene que haber una pregunta, pero no una pregunta que te imponga otro, sea el profe o el libro o tus padres o véte a saber quién. Sólo comienza ese viaje quien es dueño de sus preguntas. ¿NO te habías dado cuenta de que el poder reside en la capacidad para preguntar a los demás, para imponer preguntas a los otros de manera que estos, ocupados en buscar una respuesta, se olviden de que ellos también tienen derecho a preguntar? Aprender empieza por ser capaz de plantearnos preguntas. No es fácil eso de preguntar, por esto es preciso que uno aprenda, primero, a plantear esas preguntas.
Segunda etapa del viaje. Una vez formulada la pregunta es necesario buscar los datos que, relacionados con eso que nos plantea dudas, creemos que pueden ayudarnos a resolver el enigma. Buscar datos es una hermosa aventura. ¿Te gustan las aventuras o sólo eres de esas personas que se contentan con leerlas en los libros, admirarlas en las pelis, pero no atreverse a ser protagonista de una aventura propia? Busca tampoco es cosa simple. Hay que aprender a buscar. Hay que saber dónde podemos encontrar los datos. Hay que ser capaz de distinguir, entre la inmensa cantidad de información que tenemos a nuestro alcance, qué puede servirnos y qué no. ¡Cuidado, hay quienes te ofrecen datos como respuestas fáciles para todo! Te engañan. Quieren que no seas tú el que busques sino que sean ellos quienes te conduzcan allí donde les resulta mejor para sus intereses.
Ya tienes los datos. Tercera etapa del viaje. Analizar los datos. Seguro que te apasionan las pelis de detectives, de forenses, de ceseis... Bueno, pues tú también puedes imitarlos. Coge todos los instrumentos. Los tienes en ti mismo. ¿No estás seguro? Confía en ti mismo o en ti misma, puedes más de lo que te imaginas o de lo que otros se empeñan en decirte. Ah, y no tengas prisa. La vida de verdad, la que merece la pena, no es como los concursos de televisión: en estos lo que cuenta es la rapidez; en la vida el sosiego.
Finalmente llegarás a alguna conclusión. Pero no creas que es el final del viaje. Los viajes de verdad se distinguen de las vacaciones del turista en que los primeros no se acaban nunca porque el hambre de saber no tiene límites. Esa conclusión siempre será provisional. Hay que sospechar siempre de lo que se presenta como definitivo. Una conclusión vale hasta que se demuestra, o te demuestran, que no se sostiene porque el análisis no era el adecuado o porque los datos eran erróneos. Aprender es, sobre todo, saber escuchar, compartir con otras personas tus conclusiones sin ir por la vida de yo siempre tengo razón.
Espero que me creas. Aprender. Saber un poquito más cada día, es algo hermoso. Disfruta del viaje.
Firmado: La sombra del nómada

lunes, 18 de febrero de 2008

TETRIS


Siempre he sido una persona curiosa, que no cotilla o fisgona. La curiosidad siempre es positiva porque busca y gasta tiempo en tratar de entender, de comprender algo. Nada tiene que ver esto con el chisme, que se cree fielmente y a pies juntillas sin pensar y que, lo que es peor, se multiplica a pesar de que en la mayoría de las ocasiones nada de lo que en él se dice sea cierto.
Pues bueno, merodeaba curioseante por la red hace unos días y, poco después de leer a nuestro moderno nómada cargado con su cámara ilusionada por reflejar nuevas imágenes que provoquen reflexión y animen a seguir el viaje, con sus libros y cómics para amenizar el descanso y, sorprendentemente, su superconsola para cultivar destrezas desconocidas (¿tendrá un dromedario wi-fi?, me pregunté), decidí recordar a los clásicos.

Y la verdad es que los clásicos perpetúan la modernidad a lo largo de los años. En mi deambular me topé con juegos antiguos que se cotizan como auténtico lujo de coleccionistas: Tetris, Pong, Pacman, Bomb Jack, Frog, … ¡¡También la revolución tecnológica se ve reforzada por la solidez de los pioneros!!
“Nomadea” desde la pantalla de tu ordenador. Entra en http://www.elpais.es/ , imagínate viajando con la cámara de otros, lee un poco las noticias del día y sus viñetas,y aprovecha para enredar con unos juegos sin muchos efectos especiales. Quizá en ello resida lo especial …


Sir-Ope

lunes, 28 de enero de 2008

SEÑOR PRESENTE por Sir-Ope





¡Ay! Tiempo … Tiempo … Tiempo … ¡Qué manía con intentar domarte!
Conocí un día al aburrido señor Crono que sin saber qué hacer se inventó las palabras ‘año’, ‘mes’, ‘semana’, ‘día’, ‘minuto’, ‘segundo’, … Y ya no supo qué más hacer.
También conocí al señor Presente, animoso y jovial, que sacaba de sus casillas al señor Crono porque, según él, no había hecho nada de provecho.
Un día, harto de que el timorato y gafe compulsivo del señor Crono le repitiera siempre la misma monserga:
-¡Vaya generación que estamos criando! ¡Cualquier tiempo pasado fue mejor!
el vigoroso, pujante e impulsivo señor Presente le contestó:
- ¡Qué equivocado está, señor Crono! ¡Recuerde, por favor! Una vez, en contra de su opinión, hice fuego, lo cuidé y no nos quemamos. ¡Y qué bien vivimos con este calorcito! Otra vez, a pesar de todo su miedo, metí unos animales en casa, les enseñé a que nos ayudaran y no se nos comieron. También discutió conmigo cuando limé el cuadrado y nos ha servido para recorrer el terreno sin precipitarnos por ningún abismo. Recuerde, señor Crono, he traído el agua a la tierra a riesgo de ahogarnos y hemos sembrado y nos hemos alimentado; le he dado la palabra a otros hermanos y nos entendemos mejor; he intentado volar y puedo saludarle desde el espacio.
No lo dude, señor Crono, gracias a mis hermanos y a mí vive usted mejor.
Es por esta historia por la que yo no mido el tiempo, siempre es presente. Él es vitalidad (‘evita-la-edad’ parece decir esta palabra), y la vitalidad se encarna en la juventud.
¡Ánimo! que ahora también vosotros, mis hermanos estudiantes, sois yo, sois PRESENTE. Os toca seguir dotándome de fuerza, salud, bienestar y tiempo (si es que éste existe.)

Firmado: Sir-Ope